Crítica de: El Fraude

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Un engaño de lujo

Es imposible que en una época tan convulsa y compleja en el terreno de las finanzas y de los grandes capitales como la que vivimos, el cine se mantenga al margen de los acontecimientos. No lo ha hecho nunca y evidentemente no lo va a hacer ahora. Son muchos los cineastas que se acercan con más o menos acierto a la realidad cotidiana, a los problemas reales donde criterios macroeconómicos rigen y dominan el panorama económico hasta llegar al ciudadano de a pie que normalmente paga las consecuencias de algo que ni siquiera entiende. En este sentido, Nicholas Jarecki guionista y director de esta película es uno más que lo hace a su propia manera y con su particular estilo. De sus trabajos como realizador poco conocíamos aparte de un discreto corto (The Weight) y una humilde película documental (The Outsider) sobre un rodaje del director James Toback. Ahora aprovecha la gran oportunidad que se le brinda con un excepcional reparto, para mostrar la cara más amarga del mundo de los negocios. Porque el magnate Robert Miller podría ser cualquier magnate del siglo XXI, que ofrece una cara pública lo bastante exitosa como para figurar en la portada de “Forbes” pero interiormente tan oscura y endeble como para hacer temblar todo su mundo financiero, y lo que es peor, su mundo familiar.

Richard Gere encabeza el reparto de este suave thriller en un trabajo discreto, cómodo y en líneas generales acertado. Perfectamente aquel Edward Lewis de la popular “Pretty Woman” una vez terminado su idilio con la prostituta Vivian pudiera haber continuado su estresante vida y haberse reencarnado cinematográficamente en este Robert Miller veintidós años después. Porque ambos personajes tienen lazos comunes que vendrán a la memoria del espectador, aunque evidentemente nada tienen que ver las dos películas. Con una aportación más discreta, Susan Sarandon cumple con un papel de discreta mujer del magnate y aunque el personaje da poco de sí, lo resuelve con destreza como suele ser habitual en sus trabajos. Más decepcionante resulta la aportación de Tim Roth en una nefasta caricaturización de policía sin escrúpulos. Tiene tanto peso este trío protagonista que a veces su trabajo supera incluso a la trama, que sin ser del todo complicada en ocasiones se pierde en dilemas nada concluyentes.

Aún así, el interés se mantiene impertérrito a lo largo de casi todo el film en base a un buen ritmo, a giros ordenados y a un guión estructurado con acierto. Todos los ingredientes para componer un interesante thriller que sin ir más allá en ninguno de los sentidos no nos deja en absoluto defraudados.


sergio_roma00@yahoo.es
twitter: @sergio_roma

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