Crítica de: El niño de la bicicleta

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Nada marcha sobre ruedas

Quien esté acostumbrado al particular, y casi obsesivo mundo de los autores de esta excelente cinta, los hermanos Dardenne, donde el cine social, comprometido, inquietante e hiperreal vuelve a ser el bastión principal que sostiene toda la historia, “El niño de la bicicleta” le entusiasmará o cuando menos no decepcionará en absoluto. Porque estos excelentes cineastas vuelven a demostrar su gran momento y nos vuelven a emocionar e intrigar con una –en principio- triste historia que se va tornando en una búsqueda desesperada por encontrar raíces de esperanza que vayan guiando un camino que desde un principio se presume catastrófico o como mínimo triste.

El motor principal (siempre hay un poderoso trasfondo en todo el cine Dardenne) que nutre la presente historia es el abandono de un niño de 12 años por parte de un despreocupado padre (Jérémie Renier) con problemas económicos y pocos escrúpulos. Aunque la raíz de la historia podría ser profunda y digna de análisis, los Dardenne no se preocupan por ello (lo que hubiese extendido el metraje de manera excesiva) sino que enrolan directamente las consecuencias del hecho en sí en una sociedad contemporánea donde los valores están siempre en continuo examen y en dudosa perspectiva. Desde esta óptica siempre trasversal y humana el compromiso se adquiere en la adherencia a la problemática infantil en contraposición con la coyuntura económica que barre absolutamente todos los terrenos sociales, evitando en la medida de lo posible una visión excesivamente melodramática de los acontecimientos en busca de un sentido más práctico y de una intención más auténtica a la hora de mostrar el problema.

Y en todo este conglomerado casuístico de una realidad social palpable, los hermanos Dardenne son unos auténticos maestros, como así lo han venido demostrando en películas tan interesantes e importantes como “Rosetta”, “El niño” o la última “El silencio de Lorna”. En todas ellas se imprime un importante sentido de autenticidad sin olvidar ni mucho menos valores cinematográficos importantes pero que en ningún momento distraigan al espectador de lo verdaderamente importante de este trascendental cine: la historia que se quiere contar, y que sobresale como si de una extensión de su dedo denunciante se tratara. Así, reeducar y orientar en un sentido positivo la ira del niño Cyril Catoul (interpretado muy correctamente por el debutante Thomas Doret) ante el incomprensible abandono de su padre se volverá una derivación necesaria del objetivo inicial de los autores, donde la bicicleta hará las veces (metafóricamente hablando) de escape general y vehículo imprescindible a la hora de abandonar una realidad incomprensible para una mentalidad infantil.

Vuelven a confiar, aunque de manera muy breve en esta ocasión, pero importante, con Jérémie Renier, que ya estuviera en “El niño” y en “El silencio de Lorna”, con buenos trabajos en ambas cintas, para darle ese punto de incredulidad y desconcierto que supone el rostro amable del actor en contraposición con la reacción despreciable en la que se mueve, pero es sin duda el trabajo de la estupenda Cécile de France, a la que tuvimos ocasión de ver en la películas de Clint Eastwood “Más allá de la vida”, la que le otorga a esta película el componente necesario para que estemos hablando de un resultado general extraordinario.

Como suele ser habitual también en el cine de los hermanos Dardenne, a pesar de la apariencia de que todo puede encaminarse por los cauces adecuados en esa búsqueda de la esperanza necesaria, en los minutos finales se encargan de que la guinda sea algo más que un final conservador o convencional, proporcionando unos inquietantes minutos que se mueven entre el dramatismo consecuente con la historia y el enigma que supone no saber con exactitud un devenir que se presenta circunspecto.

A pesar de las pocas películas que tenemos hasta el momento de estos cineastas belgas (ocho trabajos), “El niño de la bicicleta” supone un escalón más en una carrera cinematográfica magnífica, y en una manera de hacer cine y de contar historias sobresaliente.



sergio_roma00@yahoo.es
twitter: @sergio_roma

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