Crítica de: 300

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La espectacularidad de una batalla

No es nada sencillo aquello de conseguir la gloria, el recuerdo que las generaciones posteriores puedan tener de un heroísmo legendario, que perviva a través de la memoria como ejemplo de salvación de un pueblo especialmente cuando a este se le pretende arrebatar unos derechos o la propia libertad. Tampoco es nada sencillo lograr la gloria en el mundo del cine dirigiendo una película, o simplemente “la película”. Leónidas consiguió su merecida y deseada gloria, y Zack Snyder no desentona en esto de dirigir bien una película, aunque no pase a la gloria por la misma.

La batalla de las Termópilas es una de las más conocidas de la antigüedad griega, no por las consecuencias inmediatas que pudiera suponer, sino más bien como ejemplo de grandeza y valentía para un pueblo como el espartano, bélico por naturaleza. Fueron bastantes las batallas contra los Persas por parte de los griegos, tanto por Atenas como por Esparta en las conocidas Guerras Médicas, pero la espectacularidad de la diferencia de número de contendientes es lo que ha hecho pasar a la historia esta batalla en concreto, por delante de alguna otra. Esparta se configuró como el pueblo bélico por excelencia, un pueblo donde la profesión de los hombres era ser soldado, y donde a los niños se les arrebataba de sus madres a los 7 años para entrenarse en el noble arte de la guerra, siempre y cuando no hubiese nacido con algún defecto, en cuyo caso se le mataba al nacer. Leonidas fue entrenado desde muy niño para la batalla, para poder ser un rey digno de ese pueblo, y para poder liderar un ejercito ejemplar en aquella época.

Si bien es cierto que ya de por sí, los mitos griegos hay que tomarlos con cierta cautela (incluso el de Troya), a esto hay que sumarle que Frank Miller (autor del cómic en el cual se basa la película) se tomó ciertas licencias a la hora de configurar ese mundo, por la que la fidelidad a los acontecimientos históricos no es del todo completa. Recientemente ya se pasó a la gran pantalla otra obra de Miller (“Sin City”) lo que supuso cierta novedad en el mundo cinematográfico en cuanto a cine negro, y en esta “300” se sigue la misma línea en cuanto al objetivo de transformar cómic en cine, y lo logra con bastante solvencia consiguiendo que ni los aficionados al cómic se puedan sentir defraudados con el resultado, ni los legos en la materia puedan ver algo extraño y difícil de entender en la pantalla. Para conseguir este efecto se ha recurrido a técnicas en la fotografía que nos muestran momentos espectaculares, o colores medievales como el “bluescreen” o el “greenscreen” de fondo para hacer resaltar el rojo por ejemplo de la capa de los soldados espartanos y para trasladarnos a la época con mayor emoción y realismo en la medida de lo posible. Una gran variedad de efectos especiales consiguen darle el toque necesario para que cuerpos, paisajes y escenarios tomen un halo de magia palpitante y un aroma innato a antigüedad clásica. No sabemos si 300 espartanos podrán derrotar a todo un numeroso ejército persa, pero lo que es seguro es que dejarán sangre, fuego y honor en el empeño.

La elección del director de esta película no es nada casual. Zack Snyder pese a haber dirigido tan sólo una película (“Amanecer de los muertos”), es un galardonado fotógrafo y director publicitario de reconocido prestigio y talento, con lo que resulta evidente que la intención de buscar a un “experto en imágenes” para la realización de lo que es un film que se sustenta precisamente en eso, en la espectacularidad de unas imágenes bien cuidadas, mejor fotografiadas y en ocasiones elegantes. En cuanto a esto, destacar una bella escena erótico-amorosa entre Leonidas y su mujer antes de partir a la batalla. A riesgo de encasillarse en películas de esta índole, podríamos estar ante uno de los directores más importantes de cara al futuro, teniendo en cuenta que no sabemos que nos depara el cine del futuro en cuanto a técnica se refiere.

El reparto en general está bastante bien escogido. Se ha decidido por caras no excesivamente conocidas para darle más importancia a la historia y centrarse mejor en hechos e imágenes. Y para ello se contó en el papel protagonista con un discreto Gerlad Butler (me gustó mucho en “Las flores de Harrison”) que pese a tener una tarea complicada, con un personaje aparentemente sencillo, lo solventa con corrección, sin mucho alarde dramático. En el plano femenino tenemos a una guapísima aunque poco convincente Lena Headey como mujer del héroe, que ya pudimos ver hace bien poco con “Rosas rojas” y que no acaba de encontrar su estilo, ni posiblemente su papel soñado. El resto del reparto es apropiado y más o menos correcto.
Cine de aventuras épicas, de gran producción y con un intento de provocar una emoción poco conseguida en general, pero con unos resultados espectaculares en algunas ocasiones, sobrios aunque bellos en otras, y efectistas en la medida en que no se alejan demasiado de lo que se pretendía. Pocos saldrán decepcionados del cine si la intención es ver una película de aventuras. “300” no hace crecer excesivamente el arte cinematográfico, pero si da un paso importante (como ya pasara con “Sin City”, siendo esta última mejor película) en abrir nuevas vías, nuevos caminos por indagar, y nuevos mundos por experimentar, en un campo en el que aparentemente no se aprecian límites, y sí buenas ideas.



sergio_roma00@yahoo.es
twitter: @sergio_roma



2 Cine-Comentarios:

  1. Azul dijo...:

    Hola Sergio, paseaba por acá y decidi dejar mi saludito.

    Estoy de acuerdo con lo que dices de 300 solo apuntaría que no esta hecha para recrear la historia sino para darnos (a los que nos gusta el comic) la posibilidad de ver alguito de Frank Miller en otra dimensión. La historia como te lo decia me parece un poco coja, los actores no son malos, creo que se limitan a ser los portadores de texturas, trajes y escenografías bellisimas y deliciosas. volveré a pasar a saludar.
    Un abrazo.
    Azuldanzante

  1. Azul dijo...:

    Encuentro con algo de tristeza que nos haz abandonado.
    Lamento este largo silencio, apenas hoy regreso de visita y me encuentro con el vacio.
    Será que mi última visita fue la causante de los malos tiempos o han sido tan buenos que ya no tienes tiempo de escribir para mi.
    (lo sé, soy un poco presumida)
    Un fuerte abrazo, espero que te estes divirtiendo tanto que no tengas tiempo de escribir.

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