Crítica de: Vals con Bashir

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La cruda realidad contada de manera diferente


Lo primero que conviene señalar respecto de esta interesante película es que no se trata de un film de animación al uso. Ni en la técnica ni mucho menos en la historia que desarrolla.

“Vals con Bashir” narra con una inquietante sucesión de imágenes la matanza de Sabra y Chatila (en el Líbano) perpetrada por un grupo de falangistas cristianos libaneses, aliados del ejército israelí. Pero la manera de contarlo (no sólo por el empleo de la técnica de animación), así como el punto de vista profundamente personal es lo que hacen que esta película sorprenda en muchos aspectos, y haya conmovido allá donde se ha proyectado.

Utilizando la técnica de la rotoscopia, la misma que ya empleó Richard Linklater en “Walking Life” y en “A Scanner Darkly”, que consiste básicamente en rodar primero en cámara digital a actores reales y posteriormente pasarlo a ordenador, el director israelí Ari Folman ha contado con absoluta libertad para contar a su manera un estremecedor drama en un transparente proceso de autocrítica y en un loable intento de redimir unos recuerdos que aunque confusos pueden llegar a ser insoportables. El mismo cineasta puede contar de primera mano estos hechos, ya que fue partícipe de los mismos y de este modo mostrar una visión muy personal de lo ocurrido, sin esconder una profunda denuncia en un ejercicio de sinceridad poco habitual en estos temas, y con una carga emotiva discreta pero muy interesante.

Se trata en conjunto de una intensa reflexión moral sobre el alcance y consecuencia de conflictos bélicos en general, y los motivos que pueden llevar a verse envuelto en ellos, sin apenas ser consciente de la gravedad de los hechos y de la crudeza de las acciones.

Algunas imágenes resultan sencillamente bellas, y otras se sumergen en la profundidad de un mundo onírico para rescatar recuerdos prácticamente borrados, miedos casi olvidados y sobre todo un arduo intento de encontrar en el baúl de la memoria retazos de acontecimientos que puedan dar explicación a tanta carga de culpabilidad que gira en torno al inconsciente. Imágenes sencillas pero estremecedoras, de poco colorido pero impactantes y una narración lenta pero intensa consiguen que este experimento de película documental en formato de animación se convierta en un agradable producto, que puede resultar un importante acicate en un nuevo proceso creativo de jóvenes realizadores con inquietudes e imaginación.

“Vals con Bashir” es por muchos motivos, una de las mejores películas del 2008, pero sobre todo es aire fresco a una industria que en ocasiones se acomoda a productos tradicionales. Es un proyecto valiente, sincero y sobre todo rodeado de mucho talento, el de un director –Ari Folman-, comprometido y con ganas de innovar más allá de lo puramente convencional.


sergio_roma00@yahoo.es

1 Cine-Comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    Alberto Q.
    www.lacoctelera.com/traslaspuertas

    Maravilloso filme...

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