Crítica de: En tierra hostil (The Hurt Locker)

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La soledad de una guerra

Los conflictos bélicos se pueden presentar desde múltiples perspectivas, y diversos prismas (aunque lamentablemente la mayoría se decanten por el estrictamente bélico), y en ese sentido admiten diferentes miradas dependiendo de la intención última del realizador y muy en especial del objetivo buscado, lo cuál suele llevar en no pocas ocasiones a una visión sesgada y descaradamente subjetiva del conflicto en cuestión.

Siendo la guerra (o más bien posguerra) de Irak el centro neurálgico de esta película, y siendo una producción americana la responsable, todo podría hacer indicar que nos pudiéramos hallar ante uno de estos casos de subjetividad manifiesta transformada en estricto y desagradable panfleto político. Por fortuna en este caso no es así, o si lo es, resulta tan sútil que apenas deja márgen a la crítica en este sentido.

Dicho lo cúal, uno puede permitirse el lujo de "relajarse" y disfrutar plenamente de un inquietante análisis prudente sobre la labor de la brigada estadounidense de desactivación de explosivos desplegada en Irak, en constante peligro de muerte. Una labor incómoda, no muy conocida y en la que “The hurt locker” nos permite profundizar ligeramente si cabe en un mundo cargado de tensión, peligro y como no miedo. Un miedo, que aunque no forma parte de la cara más externa y visible, sí es palpable en el foro interno de unos personajes que harán todo lo posible por mantener el tipo de la manera más digna posible.

En una tierra desconocida (además de hostil) y ante una población distante y siempre enemiga, la brigada protagonista se verá envuelta en multitud de situaciones de riesgo, con el siempre nexo en común de la amenaza constante. En este pequeño submundo cobrará vital importancia la presencia del sargento William James (Jeremy Renner), auténtico especialista en este tipo de contiendas y con un carácter tan complicado que confluirá en un choque de incompatibles visiones respecto a la manera de actuar, que se mantendrá a lo largo de la primera mitad de la película y que proporcionará un interesante duelo de jerarquías. Un sargento que como auténtico especialista en la desactivación de bombas encarnará de la manera más esencial la auténtica soledad del campo de batalla. Tal y como Duncan Jones, nos invitaba a acercarnos a la extrema soledad del astronauta Sam Bell en la excelente “Moon”, Kathryn Bigelow nos invita a asomarnos al lado más insólito y menos conocido de unos soldados que luchan cada día por evitar sorpresas desagradable en un cierto halo de anonimato involuntario.Y en concreto al pequeño rincón desde el cuál William James expone la cara más fría de una labor ingrata y peligrosa. Inmerso en un enorme traje similar al del astronauta, y dirigido por una cámara que le contempla desde la distancia y con el contraste de la intencionada lentitud, el sargento James es el reflejo perfecto de la vivencia de una guerra desde las trincheras; la lucha de las pequeñas, cotidianas pero trascendentales batallas que se salvan bajo los focos de la rutina más desagradable.

La directora Kathryn Bigelow (“El peso del agua”, “Le llaman Bodhi”) ha emprendido este complejo proyecto con extremada inteligencia y sutileza consiguiendo algo tan importante en este tipo de películas como es una asombrosa autenticidad que se aprecia en cada minuto mostrado. Esto no sólo lo logra por la especial y acertadísima ambientación, sino también desarrollando el guión de Mark Boall (“En el valle de Elah”) de manera contundente, objetiva y lo más cercano posible al eficaz tono documental, sin alejarse evidentemente de la ficción más milimétricamente elaborada. Todo ello nos lleva a situarnos ante una guerra que si bien nos resulta conocida, nos permite también una novedosa visión a la que acercarnos con curiosidad, e incluso sintiendo la tensión y el suspense que Bigelow logra transmitir con indudable acierto.

Estamos ante un subgénero, dentro del género bélico y ante una película que tanto por su ambientación, como por sus eficaces interpretaciones así como en la manera de narrar una ya de por sí interesante historia, merece que se la considere como una de las películas del año.


sergio_roma00@yahoo.es

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