Crítica de: Miel

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Densidad y belleza

Formando parte de una trilogía que comenzó con "Huevo", a la que le siguió "Leche" y precedida por el prestigioso galardón del reciente Oso de Oro de Berlín (festival que siempre suele tener bastante buen gusto), nos llega a las pantallas (sin haberse estrenado aún en nuestro país las dos primeras mencionadas) esta interesante película del no menos interesante cineasta turco Semih Kaplanoglu.

La película narra la historia de un niño de 6 años en una zona rural y los pormenores que ello conlleva. La imaginación, los deseos, los miedos o las propias curiosidades infantiles centran el mundo de Yusuf en un viaje hacia la desconocida cotidianidad donde muchas situaciones serán novedosas, otras terriblemente tristes y la gran mayoría extrañas.
Yusuf siente admiración por su padre, recolector de miel y que inevitablemente marcará su vida para siempre.

Arropada por una espléndida fotografía donde los claroscuros centran toda la atención y la diversidad de paisajes iluminan en otros momentos la película de manera notable, "Miel" se articula como un profundo y reflexivo estudio contemplativo de la vida de Yusuf, a través de diversos pasajes. Todos y cada uno de estos pasajes tendrán una razón de ser y formarán parte de un mecanizado juego de estructuras narrativas que si bien centran el interés al comienzo de la película, a la larga la envuelven de cierta densidad que le impide desarrollarse con la fluidez necesaria para que la atención adquiera un ritmo constante.

El interés, inevitable, por el devenir de Yusuf, está conseguido, y la solidez de un discurso narrativo de notables influencias y de elevada proporción permiten que la película discurra casi siempre en un plano de indudable factura y consiguen que arte fotográfico, silencios imaginativos y bellos marcos argumentales se fundan con libertad para formar una película que bien puede ser considerada un perfecto broche final a una trilogía que se configura de manera muy original en retroceso narrativo.

Kaplanoglu culmina una extensa obra de una calidad notable con este film, que si bien se infiltró por sorpresa como vencedor en Berlín, se ha ido ganando poco a poco el aplauso y el respeto de quién se ha acercado a verla.

Una propuesta arriesgada, pero siempre con el broche de una calidad contrastada pese a que en ocasiones la densidad no nos permita contemplar la belleza del bosque.


sergio_roma00@yahoo.es

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