Crítica de: Malavita

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Tú me estás dando mala vida

El director parisino Luc Besson nos tiene acostumbrados desde hace mucho tiempo a un tipo de cine que busca el entretenimiento por encima de todo. Que lo haga con mayor o menor acierto eso ya es otra historia. Películas como “El Gran azul”, “El Profesional (Léon)”, “El Quinto Elemento”, “Juana de Arco (1999)” o la reciente “The Lady” son títulos a tener en cuenta, aunque en su filmografía aún no figure ninguna película que además de entretener se considere una gran película. “Malavita” tampoco lo es, aunque en algunos momentos cumple con su cometido de entretenimiento. Pero no en todos.

En su firme propósito de llevar gente a las salas, Besson reúne elementos imprescindibles, a saber: tres actores conocidos y respetados, historia atractiva, música interesante y ciertas dosis de humor y acción. Con un cartel con Robert De Niro, Michelle Pfeiffer, Tommy Lee Jones es raro que alguien que le guste el cine no sienta curiosidad por ver a estos tres actores juntos. Si la historia trata sobre la mafia, el interés sigue creciendo y si se le añaden las dosis justas de comedia y de escenas violentas, pues el objetivo está asegurado: las salas no quedarán vacías.



Pero si rascamos un poco en todo esto, encontraremos que Besson tampoco ha hecho muchos méritos para invitarnos a sentarnos con entusiasmo delante del cine a ver “Malavita”. Tanto Michelle Pfeiffer como Tommy Lee Jones, cumplen más o menos con unos papeles sencillos, sin deslumbrar en ningún momento, y Robert De Niro… pues otra vez de mafioso. Algo demasiado gastado, previsible y en cierto modo aburrido. Uno no acaba de comprender cómo un actor puede tener tan poco respeto sobre sí mismo y sobre su propia carrera, y sobre todo, qué fuerza sobrehumana le impide rechazar papeles que a todas luces son tan flojos que no hacen sino crear borrón tras borrón cada año en su propia y antaño brillante filmografía. Su trabajo está bien, porque no deja de ser el actorazo que nos maravilló con “Taxi Driver”, “Toro Salvaje” o “Uno de los nuestros” por citar tres ejemplos conocidos, pero resulta nuevamente decepcionante verle en una película como esta.

Superada esta decepción, y asumiendo el rol que la película juega, las casi dos horas que dura se mantienen más o menos con entretenimiento, a pesar de los continuos desniveles narrativos que nos deja. La historia (adaptación de la novela “Badfellas”, de Tonino Benacquista) trata sobre un capo mafioso que tras delatar a sus amigos, es obligado a estar el en programa de protección de testigos junto a su familia. Una familia que ya está perfectamente adaptada a las prácticas mafiosas (esto supondrá los variados, aunque no siempre acertados, momentos divertidos) y que tendrá que vivir constantemente de casa en casa, de ciudad en ciudad, adaptándose a nuevas vidas y a estar continuamente protegidos, y por ende vigilados.

Ciertos momentos a lo “Kick-Ass. Listo para machacar” resultarán divertidos, y ver a De Niro en la pantalla siempre es un aliciente, además de algún guiño atractivo que nos regalará el director y que no será casual siendo Martin Scorsese productor ejecutivo del film. Pero en líneas generales la película resulta bastante floja y a todas luces se podía haber sacado mayor partido a unos mimbres (sobre todo en el plano interpretativo) que son de altísimo nivel.


sergio_roma00@yahoo.es
twitter: @sergio_roma

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