Crítica de: No-Do

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Noticiario, documentales, y flojo terror.

Hay muchos elementos que hacen que esta película a priori adquiera cierto interés y cree grandes expectativas en torno a ella. El elemento fundamental quizás sea el hecho de encontrarnos con una película de terror basada en algunos hechos reales de la historia de España. Si a esto le añadimos un director con carácter y dotes para intrigar y la vuelta de Ana Torrent al citado género del terror, podemos obtener una predisposición altamente positiva para encontrar una película que colme cualquier expectativa de aficionado o no a este tipo de películas. Por desgracia, poco a poco, todo se va quedando en agua de borrajas y en un encomiable pero desgastado intento por mantener intensidad en un relato ya de por sí agotado.

El recurrido uso de la casa encantada, ya de por sí empieza por ser un poco decepcionante, y sólo esperamos que al menos sea empleado con ingenio o innovación como ocurre en “Los otros” o más recientemente en “El orfanato”. Con el paso del metraje descubrimos que lamentablemente no es así, y todo se centra en interesantes efectos especiales, discretos momentos de intriga y un guión un tanto desorientado en sus inicios y bastante simple en sus momentos finales.

La historia se nutre de una posible leyenda que habla de grabaciones secretas a cargo de la curia católica de la época en torno a milagros y apariciones enigmáticas. Dichas grabaciones podrían esconder algo más, un misterio escondido, que es lo que pretende mostrar la película con escaso acierto y con poca creatividad.

Poco ayuda a que todo adquiera un carácter de verosimilitud la nefasta elección de un Francisco Boira tan tristemente encasillado en papeles televisivos que, sin hacerlo mal del todo, uno nunca llega a creerse que vaya a ser el hombretón protector de la pobre Ana Torrent. Es sin duda, una de las parejas con menos química que se ha visto últimamente en nuestro cine, y que lamentablemente empobrece una película que de por sí debiera haber apostado fuertemente en este aspecto como eje inicial para elaborar un compendio de situaciones que tanto dentro como fuera de la casa necesitan una fuerza comunicativa poderosa. Tampoco resulta efectivo recuperar a la Ana Torrent de “Tesis”, aunque junto con Hector Colomé consiguen crear cierta credibilidad en todo un torrente de situaciones a veces difíciles de digerir.

No es "No-Do", por desgracia, la película que esperan los amantes del género, o los nostálgicos del buen hacer del primer e inquietante Amenábar. No va más allá de un puro juguete entretenido donde se han sacado libres conclusiones de un hecho histórico desconocido. No es, en definitiva una buena representación de lo poco, pero bueno que se está haciendo en nuestro país en torno a un género que aunque aparcado, y con frecuencia maltratado (tampoco se puede decir que sea este el caso) mantiene un público fiel a lo largo de los años.

“Hay lugares en los que el mal sigue vivo”, y hay películas que será difícil mantenerlas en pie.


sergio_roma00@yahoo.es

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