Crítica de: Scott Pilgrim

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Delirio pop colorista

Situando una película en su contexto adecuado, entendiendo las formas al margen del fondo y aceptando los orígenes y referencias, uno puede disfrutar plenamente de un producto tan atípico como “Scott Pilgrim”.

Basada en un popular comic del canadiense Bryan Lee O'Malley, el film se postula como una acertada extensión del cómic casi en todos sus conceptos, y gracias a esta premisa, funciona con absoluta fluidez y con un detallismo continuado y poco especulativo.

Scott es un adolescente que vive en Toronto, que sueña con conquistar a la enigmática Ramona Flowers. Pero para conquistar el corazón de esta chica, deberá derrotar a sus siete “ex novios malvados”. Este simple inicio narrativo será empleado por el director Edgar Wright –aquel que nos sorprendiera como una comedia romántica con zombies (Zombies party) y con aquella sutil y divertida parodia (Arma fatal)- para componer un estructurado y colorista mosaico pop donde la forma se superpondrá de tal manera al fondo que apenas este último adquirirá la suficiente importancia como para destacar por sí solo. En este sentido se podría decir sin problemas que la película es el puro comic con retazos de videojuego. Es decir, respeta tanto el formato y lo maneja con tanta soltura y atrevimiento que cómic-cine-videojuego forman una tripleta formal de innegable interés visual y de pocas fisuras.

Aparte de esto, Wright emplea elementos de comedia – a veces surrealista, pero siempre descarada- para apoyar la historia y convertir la narración en un espectáculo divertido y con enormes dosis de voluptuosa esencia “burtoniana”. Y es que si la influencia de Tim Burton se puede apreciar en algunos detalles, películas como la reciente “Kick Ass” o la obra de Tarantino “Kill Bill”, son claros exponentes de un cine donde todo juega a favor del espectáculo, y el resultado final se verá más favorecido cuanto más se empleen los medios alternativos al estricto mecanismo cinematográfico. Todo ello, nos lleva a un ambiente de cultura pop adolescente, donde tiene tanta importancia la escenificación, como la música (casi siempre independiente) o las referencias literarias o cinematográficas. Todo un compendio que nos obliga a recordar inevitablemente la obra de Andy Warhol en todas sus vertientes y la estela que ha ido dejando a lo largo de los años.

En este ambiente, las interpretaciones se ajustan estrictamente al formato, y el mismo protagonista Scott Pilgrim (Michael Cera) que guarda cierto parecido estético con aquel lejano Jack Putter (Martin Short) de la curiosa “El chip prodigioso”, supone todo un antihéroe a la vieja usanza pero con toques post modernistas.

Con todo su riesgo y valentía, la película funciona, y gustará especialmente a quienes más identificados se sientan con los conceptos aportados (que no necesariamente frikis) y quienes disfruten con excelsas peleas a lo “street fighter” junior y comedia en ocasiones absurda, en un ambiente puramente virtual y pintoresco.


sergio_roma00@yahoo.es

1 Cine-Comentarios:

  1. Carol dijo...:

    He visto éste fin de semana el trailer y me ha llamado mucho la atención, me ha parecido muy original, y el protagonista hasta ahora me ha gustado en todas las películas en als que ha salido. Un abrazo

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